Comienza siempre entre bruma. Me encuentro rodeado de ella. No puedo ver más allá de un par de metros. Siento la humedad del aire filtrarse entre mis ropas y llenar de una suave pesadez mi piel. Al principio estoy desorientado, pues donde quiera que miro, hay sólo la grisácea continuidad de la bruma. Después de lo que parece una desesperante eternidad en este limbo de niebla, logro escuchar un sonido lejano: el débil murmullo de la lluvia que parece llamarme. Otro sentido de despereza y un olor a tierra mojada y hierba húmeda lo envuelve todo. Es uno de los pocos olores que conozco y es el que más me gusta, probablemente. Comienzo un lento y trastabillante caminar. Avanzo tímido hacia un lugar indeterminado, movido por un impulso que no puedo describir ni rechazar. La bruma se disipa poco a poco con cada paso, y aún sin desaparecer del todo aparece frente a mí un árbol, enorme, cuya copa parece sustituir al cielo hacia donde se mire. Sus hojas son verdes, y de este cielo artificial cae...
Si me encuentras interesante...es que estás perdido