Ir al contenido principal

Tus piernas

Sé que te lo digo a cada oportunidad y no me arrepiento de mi repetitividad. 

Esas largas, curvilíneas y tonificadas piernas son mi deleite. Aquellas son los imponentes pilares de marfil que flanquean las rutas del placer carnal y miserable que eleva mi espíritu, pues al norte de los minantares está el templo de Venus donde labios trémulos depositan tributos de rojos y húmedos besos y al sur se alza, entre los montes nevados y tersos, el altar de Sodoma, ante el cual arrodillo mi voluntad y en donde sepulto mi furia.

Tus piernas son las torres de las mil formas y de los mil escenarios: se envuelven alrededor de mi cintura como un candado que me encierra en tu intimidad para ser consumido por ella; reposan en mis hombros para darme apoyo al embestir las entradas de tus ciudades capitales mientras asalto la pequeña cúpula al norte de las puertas, de donde escapan tus gemidos; caen a mis costados dándome la bienvenida a tu cuerpo, ya sea para atacarlo con abandono o para entonar suaves canciones entre ellas, de ritmos que irán acelerándose bajo la demanda de tus suspiros; son temblorosos soportes que aguantarán estoicamente los embates de mi cuerpo cuando te incline y tire de las sedosas riendas de tu cabello para reclamarte como mi propiedad, como mi juguete, como mi deleite.

Basta el delicado recorrido de una yema furtiva sobre la pálida piel de tus piernas para despertar el espectro del deseo, que se manifiesta en una erupción sobre la dermis que te delata. Luego la temperatura de tu cuerpo se dispara a la vez que entrecierras tus ojos y tu boca me dice sin palabras que me ansías, que me necesitas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dudas y Decisiones

Había pasado, ya, un día desde aquel beso y mi vida se vio convertida en un maelstrom de decisiones que no contemplaba desde la adolescencia y de preguntas que no me hacía desde que aquel pollo murió en mis brazos POR RAZONES TOTALMENTE NO SEXUALES. Te vería. Aquella era mi única motivación a ir a la escuela. Por la mañana, mientras me miraba al espejo del baño, oscuras sombras bajo los ojos y un intenso dolor en la muñeca y el brazo, me recordaban que no dormí aquella noche, pensando en ti. Terminado el arduo ritual del baño, me rocié de colonia, perfume, desodorante, acondicionador, insecticida, todo lo que estuviera a la mano. Tenía tantos químicos encima, que si alguien hubiera fumado cerca de mí, habría explotado. Entonces, mientras me ponía la segunda capa de barniz encima, el pánico me atacó… ¿Sería demasiado? No podía saberlo con certeza, pues, como sabes, carezco de olfato. Sólo sabía que llevaba perfume encima porque escuchaba a mi vecino a través del muro preguntando...

Recordando la Universidad

Debo decir, sin temor a arrepentirme, que siempre recordaré con mucha nostalgia y cariño mi carrera universitaria, y a las personas que conocí durante la misma. Mi historia académica y personal se desenvolvieron  siempre de la mano pues, después de todo, soy un nerd y no me arrepiento de ello. En los mozos años de la primaria, fui un ente sin definición ni aspiraciones. Era un niño indistinguible del montón, que no destacaba ni se quedaba en las sombras. Aquel fue un periodo gris, sin demasiadas penas ni alegrías, donde todo lo que sucedía era filtrado por una mente a medio cuajar de 10 años. Se trató de un tránsito inocuo e irrelevante, sazonado ocasionalmente por el gusto de verle los calzones a alguna compañerita o toquetearla levemente jugando a las "inyecciones". Durante la secundaria, las cosas cambiaron y mi ñoñez se acentuó, lo que también marcó la pauta de inicio para la marcha que me llevaría al extremo marginal de la sociedad escolar y la real. Este periodo ...

Fiestas

Sobre las Fiestas Escribo esto a mediados del mes de diciembre, y no puedo menos que sentirme nostálgico. Navidad fue siempre una fecha que esperé ansioso cuando era niño. Como en cualquier niño, la ilusión de los juguetes, fueran o no los que esperaba, era lo que revestía estas fechas de un aura mágica y tibia. Pero había algo más, algo que tal vez tú puedas comprender al leerme. Ahora, en el medio de esta soledad y el frío aire invernal que recorre mi cuarto al escribir esto, me doy cuenta de que era el calor humano. Mi familia solía reunirse y convivir en el medio de una fiesta que parecía llenar el ambiente de esa energía que las películas navideñas de los gringos intentan retratar de una forma burda e inconsistente. Ahora que he madurado un poco, me doy cuenta de que muchas de las sonrisas que se proferían en estas reuniones, estaban vacías, y que muchos abrazos que se dieron, fueron pagados posteriormente con traiciones y desdén, pero durante estas fechas el ánimo se forzaba hac...